
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Siento el corazón latiendo en mis sienes, una y otra vez.
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Y lo siento porque me ahogo en mi propia maldad, en mi propia destrucción.
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Es mi rabia repiqueteando en mis tímpanos.
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Es la muerte, la vida.
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Las agujas del reloj y esa que nunca tenemos en cuenta, el segundero. Pero que si se para, ya no habrá más horas que contar, más minutos que esperar, la que nunca se cuenta, la más fina, la que más fácil se quiebra, es cada latido del corazón...
Sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole, sístole, diástole...
Y sigue su ritmo... Sístole, diástole...